¿Es exhibicionismo si la gata no reserva su intimidad? Claro que lo hace, la reserva para la noche.

Otra noche que se desvanece en la oscuridad de los sollozos cantares de grillos, entre perros que ladran los ruidos más tenues, las risas de las parejas antes de dormir, la música de algún lejano vecino disfrutando del viernes. Anhelaba tanto esta noche, que ahora no deseo dormir, sino escribirla. El ruido del abanico me hace daño, y no es que exagere es que, la velocidad es una y parece un huracán, me he cogido una gripesilla en la que he gastado ya algunas vueltas de papel. Fue un día simple el de hoy, me quedo con nada, exceptuando que guardo una anécdota, de esas de pocas palabras, de algún momento: No es traición si estas siendo fiel a tus deseos, aunque a los demás les pueda restar los puntos extra.

Sin autorización para escribir historias sobre ti. Acto -de rebeldía- parte I.

Creo la historia de amor perfecta debajo de tu frío pensamiento, en cuanto cada palabra que leo, parece única, solo tuya, como yo. […] llevas a cabo maquinarias no antes inventadas que generan sentimientos desconocidos en mi persona, como tu.

Cada célula cambia con mi ritmo cardíaco en cuanto pruebo tus palabras y tus actos de poco amor. Cuando logras emitir atención prestada que me brinda ilusión, de la cual he vivido mientras vivo otra vida en la que vivo como soy: un acto en el que desvanesco emociones si no es por lo que hago y me carcome la alegría cuando encuentro respuesta al «ya no es».

Un simple coincidir en la no vida poco humana que hemos decidido navegar.
Como barco en altamar, las velas descansan de noche porque hay tranquilidad.
Así tu con la ausencia y el silencio. Así yo, como la vela apagada.

Vida turbia.

He mirado al abismo y me he quedado en el, con mi escucha las palabras han sido absorbidas por él, no he podido entablar una conversación desde que me he hundido aquí, bien lo decía, no mires hacia el, porque estarás viendo desde el, enturbiaste tus aguas para parecerlas profundas, he llegado aquí, y en éste sitio me he de quedar hasta que las llagas en mi cuerpo me cubran por completo y me hagan morir. Hoy nado entre palabras y me entretengo con metáforas las cuales sólo yo puedo interpretar, el abismo me ha sanado, me ha precavido de relacionarme con más, ni menos que conmigo, me gusta revolitear mis alas de pétalos que he construido en ésta masa intangible de palabras y sonido, he actuado de forma amable y te he escuchado, podría no ser quien quiero, pero mi deseo pronto me sacará de aquí, cuando yo pueda resurgir de él. 

Si, tú. 

No sabía que más sentir por ti, si ya había sentido amor y no había funcionado. Las horas se consumían entre palabras, y yo me consumía por ti, reluciente pavo real, que con tus colores me atrapaste. Tus ojos como grandes libros me contaban historias, tu atención como la mielina me revestia toda. Esa sonrisa que no encuentras en ningún aparador, me hacía viajar miles de kilómetros de imaginarte, y a mi me gustaba quedarme, acurrucada en tu regazo. Las noches solían ser nuestras, y tu atención toda para mi. ¿Qué puede ser más valioso si no son las palabras que accedes a dirigirme…? No eran de odio, no eran de amor, pero eran de interés, disposición que me fascinaba y a la vez me tortura, ahora, tu silencio que ensordece las tardes, y mis malas bromas infantiles, y mi falta de conexos

Por qué puedo mirarte sin dejar de ver en que puedas equivocarte, las personas —yo no lo soy mas— pero he notado, que si las dejas desahogarse, caen en cuenta que lo que dicen no son más que mentiras que ellos se creen hasta el tuétano, mentiras que arraigan, en el lugar en el que se posicionan, no hay nada, absolutamente. No puedes clasificar a menos de vertebrados e invertebrados, entre sucios y profilácticos. No me provoca mucha lástima ver como suceden los agravios al humanitas… No me molesta en absoluto.  Porque ya no me siento parte del grupo «humanoide».

Y aunque lo fuera, siento que nunca he pertenecido. 

De mundos que no se han materializado.

Estar en facebook y no hablarte es:

Como cuando estás en la misma fiesta, y en disimuladas veces captar tu esencia, al tomar un trago, al reír, y en ese momento nada puede más que mi inconsciencia, el construir un mundo mientras construyo otro, en lo sensible; el otro mundo se disuelve, no sobrevive, no se logra construir, no lo vuelves real.
Y yo solo suspiro y vivo un poco más.